Que es para mí el porteo…

 

 

 

 

¿Cómo llegué al porteo?

Cuando escuchas tu cuerpo, escuchas tus necesidades, escuchas lo que de verdad resuena en ti. Todo es más fácil y la vida te va enseñando el camino. El porteo no llegó a mi vida ni yo llegué al mundo del porteo. El porteo ya estaba integrado en mí. Mis brazos, la primera y fundamental herramienta para portear, ya estaban llenos de amor y energía para no soltar ni dejar a mis bebés en ningún otro sitio que no fuera en mi regazo. Cuando hablo del porteo, hablo de algo que va más allá de una mochila ergonómica, bandolera, tonga…hablo de la esencia. El porqué ¿Por que porteas?. Cuando mi primera hija nació, no tenía nociones de qué eran realmente las cosas, ni para que servían…solo sabía que la quería tener pegada a mí, con mi calor, mi olor, mi presencia, mi leche, mi amor. Para ello en mi vida aparecieron amigas maravillosas que me hablaron de fulares. Nació mi hija y no la separé de mí. Mis brazos y mis pechos eran mi principal sostén. Y los portabebés eran un apoyo para largas horas. Eso es lo que uso para criar a mis dos hijas, Brazos, brazos, brazos y portabebés.

¿Pero por qué?

Porque como he mencionado antes, hay algo más que una bonita mochila. Hay un mundo de biología, psicología, proceso neurohormonal, instinto e intuición detrás de el contacto MadreBebé. Todo este cóctel hace que esa sea tu necesidad y la del bebé para que su desarrollo cerebral, físico y emocional sea saludable. Es algo que en mí surgió desde lo más profundo de mi ser, sin leer, sin talleres ni formaciones. Desde la escuela más sabia que podemos tener todxs. Tu interior. El simple hecho de escuchar en silencio, en sentir y oler por donde es tu camino es la clase más magistral que puedes tener en tu vida. Te invito a que lo pruebes…escúchate durante unos minutos en silencio relajada, tranquila…y pregúntate ¿Qué es lo que necesito?.

Portabebés

Más adelante empecé a ver que hay un sin fin de modalidades de portabebés. Y empecé a adquirir diferentes tipos para cada momento. A base de usar portabebés todos los días, cogí mucha práctica y destreza.  He sido autodidacta y practicante hasta hoy en día y sigo con mi porteo con mis dos preciosas. Me formé en 2017 con “Monitos y Risas” y soy socia de “La Red Canguro”. Pero a parte de conocer el material (que repito los brazos es la herramienta principal y lo tenemos todx), me he formado leyendo mucha biografía, en formaciones, seminarios, estudios…y ahí veía en palabras y en la evidencia científica lo que yo sentía. Que eso que sientes, esa necesidad de NO separarte de tu hijx, de querer estar cerca, de querer amamantarlo todo lo que necesita y lo que yo necesite. El no querer dejarlo en un lugar hostil, sino en calor, en contacto conmigo o con su padre o personas, el integrar a ese bebé en tu vida. En lo social, integrarlo en todo, no abajo en una esquina porque es un bebé. Aquí arriba, a mi lado, de tú a tú, de igual a igual. Todo ello está respaldado por una necesidad evolutiva. Por un sin fin de procesos neurohormonales, psicológicos, biológicos y físicos. No es casual, todo tiene un porqué y una razón. Estás diseñada para eso. Eso que sientes es un sin fin de patrones que se ponen en funcionamiento para la crianza, supervivencia y salud reproductiva de ese bebé.